Hace unos meses llegó Marta A. a mi consulta desesperada por su dolor de ciática.

La acupuntura ha reducido considerablemente su dolor y ha mejorado su calidad de vida, ¿Quieres conocer su historia?

Hace unos meses llegó a mi consulta Marta. Venía desesperada por un dolor de ciática muy agudo en la pierna izquierda. Añadido a la pena de no poder coger a su hija pequeña todo el tiempo que ella quería, porque el dolor se agudizaba aún mucho más.

Muchas noches tenía que levantarse para atender a su hija, y el dolor y la impotencia aumentaban. Pero considero que nada es mejor que las propias palabras de la persona, para que podáis entender como en casos tan extremos de dolor, la acupuntura puede surgir un gran efecto terapéutico.

A veces cuando la medicina no puede hacer nada más, la acupuntura ha conseguido mejorar la calidad de la persona. No curarla pero si mejorar su vida. Y considero que cuando estás desesperada por el dolor, eso es mucho.

Comparto el escrito que me ha enviado Marta para compartir con todas vosotras. Espero que os pueda servir sino es ahora, en cualquier momento que podáis necesitar un complemento a vuestro tratamiento.

 


Mi nombre es Marta, tengo 42 años y trabajo como educadora en una llar-residència per a persones amb discapacitat intel.lectual desde hace 19 años.
En la actualidad mi trabajo es más relajado, pero cuando empecé teníamos varios usuarios a los que debíamos levantar a peso, duchar, hacer salidas llevandolas del brazo,…  Así que desde hace tiempo empecé a sufrir contracturas en los hombros, pero nada con lo que no pudiera vivir;  un relajante muscular en las temporadas que estaba peor y «pa’lante».

Imagen de Freepik

A esto hay que sumarle que he sido madre bastante mayor, tenía casi 39 años cuando tuve a mi hija.
Cuando mi peque tenía año y medio empezó a pasar malas noches, lo que hacía que tuviese que pasar largas horas con ella en brazos intentando calmarla y que pudiera descansar.   Ese fue el detonante:  empecé a sufrir (Y de eso hará ahora 2 años) unos dolores muy fuertes que empezaron en la espalda, en la zona de los riñones.
Poco a poco, los dolores se fueron intensificando y fui al médico que me derivó al traumatólogo,  pero mientras esperaba la ansiada cita la cosa no mejoró precisamente.  Llegó un momento que estaba mal las 24 horas del día y sobretodo cuando intentaba descansar.  Imposible ponerme cómoda en un sofá y ya ni hablemos de dormir en la cama.
A pesar de tomar ibuprofeno en exceso eran pocas las horas que podía descansar, y tras ellas me despertaba con un dolor muy intenso que me impedía cualquier movimiento (incluso coger el antiinflamatorio que necesitaba para poder empezar a moverme cuando me hiciese efecto, y que tenía a mi lado en la mesita para lo que sólo tenía que estirar la mano).
Me considero una persona con bastante tolerancia al dolor, pero he llorado, y mucho, por la mezcla de dolor y la desesperación de no poder moverme, y más pensando que tenía una niña pequeña que me podía necesitar en cualquier momento.  Si hasta tenía que pedir que me retirasen las sábanas porque no era capaz ni de destaparme!!.
Siempre cansada, sin poder disfrutar de cosas como estar con mi niña en la piscina porque en el agua también se agudizaba el dolor, estar en la cama girada hacia ella mientras nos contábamos un cuento,…
Sin poder más fui a un traumatólogo privado que me pidió una resonancia. El diagnóstico CIATICA: un disco de la columna desgastado que hacía que pinzase el nervio ciático.
También me recetó un antiinflamatorio específico que hizo un poco más tolerable el dolor, al menos durante el día.
A la larga la desesperación siguió creciendo.   Soy una persona que siempre que ha tenido algún mal ha ido al médico sin plantearse otras posibilidades; digamos que en ese sentido siempre he sido muy convencional,  pero lo que hace la necesidad…
Una noche llegué al límite; al gran dolor que sentía había que sumarle el desasosiego que va aumentando con el tiempo, el desgaste que causa y el no ver la luz al final del túnel.
Decidí buscar otras alternativas y, de toda la información que encontré,  leí sobre acupuntura y sobre lo bien que funcionaba para casos de ciatica (entre otras cosas), y a pesar de no haberme interesado nunca por este tipo de medicinas alternativas, me convencí para intentarlo.
Buscando centros que me quedarán bien para ir encontré HERMES CUIDA’T I APREN.  Al no saber nada sobre el tema sólo me pude guiar por las reseñas de Internet, y las suyas estaban muy bien, así que me decidí a pedir una cita.
Así fue como conocí a Montse y su centro.  En seguida me hizo sentir muy a gusto y me di cuenta de que iba a funcionar.
En cada una de las primeras sesiones me mandaba «deberes» para la siguiente: a que horas  sentía más dolor, los motivos que me hacían tensarme (la tensión facilita que el dolor aumente),… Me enseñó también a respirar para relajarme, de manera que la respiración era una especie de antiinflamatorio natural que rebajará el dolor y en consecuencia limitaba la cantidad de pastillas que tomaba.
En seguida empecé a notar los efectos de la acupuntura; a partir de la segunda sesión ya se sintió una gran mejora.
Es cierto que el dolor no siempre es igual ni afecta a las mismas zonas, puedes sentirlo en unas ocasiones sólo en el glúteo,  y sin embargo en otras tenerlo desde la espalda hasta el tobillo.  También varían las horas de más dolor, las posturas en las que este te permite estar,…
En cada sesión se lo explicaba a Montse y en función de eso me ponía las agujas de una manera específica para trabajar una cosa u otra, e incluso, si lo consideraba oportuno lo alternaba con Reiki.
Imagen de Jill Wellington en Pixabay
He pasado por muchas fases, épocas mejores y peores (el frío del invierno fue especialmente malo), he ido siguiendo también lo que los médicos me mandaban, y la medicación también ha puesto su granito de arena, y a día de hoy, y a pesar de una resonancia donde se pueden observar varios discos desgastados y 3 o 4 hernias discales en su comienzo.
Puedo decir que vivo sin dolor, mi calidad de vida en este momento es un 100% mejor que cuando empecé,  y que a pesar de saber que habrá momentos en los que no estaré igual de bien, porque eso seguirá ahí, doy gracias de haber conocido a Montse y la acupuntura y confio plenamente que lo volveremos a superar.
No se aprecia realmente lo que es vivir sin dolor hasta que lo sufres 24 horas al día, un día tras otro

 

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