El pasado 25 de Junio, vino a verme Martín (veterinario de Thor), del que hay un artículo escrito en este blog. Vino con  Lola, su mascota, su perra, un miembro más de su familia, una Golden Retriever señorial y una gran maestra, en busca de tratamiento con reiki para Lola.

 

La traía porque tenía un diagnóstico bastante malo y como veterinario la única solución que quedaba era empezar con sesiones de quimioterapia, o buscar alguna otra alternativa. Trás su experiencia con Thor, pensó en que el reiki podía ayudarla también, y decidimos hacer un trabajo conjunto. Le comenté que era importante iniciarse en Reiki lo antes posible, para poder asistirla diariamente, y que por otra parte sería importante una vez a la semana hacerle yo reiki, y además enviarle reiki a distancia diariamente.

Pusimos como fecha para el curso, el día 6 de Julio, que era el primer día más cercano que yo podía combinarlo para hacerle el curso de una forma personalizada. Así que a Lola, le dí la primera sesión de reiki ell lunes 25 de Junio. Tras tocarla y estar un rato con ella perciví un fuerte vínculo emocional con Mª Angeles, que de hecho era la dueña de Lola y la madre de Martín, así que tras hablar con ella y decirle lo que percibía al hacerle reiki al Lola, decidimos modificar algunos patrones de conducta en su día a día y que de esa forma Lola pudiera descargarse emocionalmente. Quizás cuesta entender estas palabras, y como un animal puede cargar con las emociones de las personas, pero eso es lo que yo percibo al hacerles reiki. También decidí darle unas flores de bach, para que pudiera desapegarse de las emociones, y para que dejara de estar constantemente preocupada por Mª Angeles. También le dí para la inflamación de los bultos, y algunas flores mas en función de lo que habíamos hablado. Las flores las tomaron las dos, Lola y Mª Angeles.

La segunda sesión sesión se la hice el lunes 2 de Julio, y Mª Angeles me comentó que Lola estaba un poco desobediente y que ya no iba tanto detras de ella, con lo cual el efecto de las flores para el desapego habían hecho su efecto. También su respiración había mejorado un poco, y comentaba que sobretodo estaba más tranquila.

Posteriormente el 6 de Julio Martín vino a hacer el curso, y trajo a Lola porque yo sentí que debía estar con nosotros. Decidí iniciar a Lola, tras hablar con Martín y percibir que ella quería. Ésta fue la primera vez que inicié a un perro, y la experiencia fue de sentirme afortunada por poder ayudarles. También pude percibir un sentimiento de agradecimiento por parte de ella. Tras acabar el curso Martín empezó sus prácticas directas con Lola, y con ello sus preguntas, así que decidí darle unas pautas de como hacerle Reiki durante la próxima semana. Para finalizar le hicimos Reiki, Esperanza (mi alumna que vino de ayudante al curso), Martín y yo. Al hacerle Reiki me dió la sensación de que sus bultos se habían reducido, cosa que Martín me confirmó, pero por otra parte me informó de que parecía que cada vez que la palpaba le notaba algo nuevo que estaba saliendo en su cuerpo. También decidí darle flores para el dolor, para la sensación de debilidad puntual que tenía con las patitas al caminar, para los cambios que estaba teniendo a su alrededor y algunas más.

Al día siguiente, Sábado día 7 de Julio, Martín me comentó que Lola estaba con fiebre. Le estuvo haciendo reiki, yo llamé a tres alumnas mias para que le hicieran reiki a distancia, y yo me puse también a enviarle reiki durante todo el día. Supuse que sería la crisis curativa que a veces da la iniciación, pensé que si a veces le pasa a las personas que era muy posible que también le pasara a los animales. Por la noche a las 20h tuve la última conversación con Martín y le pregunté si estaba terminal, cosa que me dijo que tampoco la veía tan mal, pero por si acaso había hablado con un compañero, porque si tuvieran que tomar la decisión de sacrificarla, él no podría porque sería muy duro. Durante toda la noche me la pasé despertándome y haciéndole Reiki a Lola. A penas la sentía, pero entre las 5 y las 6 de la mañana, sentí como si Lola se levantara y se pusiera a correr. Deduje que ya había pasado el momento más duro y pude dormir tranquila.

Por la mañana recibí un mensaje de Martín diciéndome que Lola se había ido. Posteriormente el Lunes me comentó que según su diagnóstico la hora de la muerte fué entre las 5 y las 6 de la mañana, y que se había ido tranquila y en paz, sin tener que ser sacrificada.

Ahora, desde la pena y desde la calma interior le doy las gracias por la gran enseñanza que me ha dejado. Y es que quizás no siempre podemos salvar con el Reiki a los animale. como me pasó con Thor, pero que podemos ayudarles a marchar en paz, como hace el Reiki con las personas. Y que al ayudarles también ayudamos al resto de la familia que sufren tanto como si fuera una persona. Porque como ya sabemos todos los que tenemos perros, gatos, caballos, en fin cualquier mascota, cuando los queremos con el corazón, para nosotros son un miembro más de nuestra familia, y por lo tanto lo que más queremos para ellos es que estén tranquilos y en paz. Para mí tener el placer de hacerle Reiki a Lola ha sido un regalo del cielo, ha sido un gran regalo que la vida me ha dado.

GRACIAS LOLA. DESDE MI CORAZÓN TE ESTARÉ ETERNAMENTE AGRADECIDA.

Montserrat Oliveros González

Maestra y Terapeuta de Reiki en la Escuela Hermes7

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